Alabanza y adoración en la Biblia

 Introducción a la serie: "Alabanza y Adoración en la Biblia"




¡Hola, hermanos y hermanas en Cristo!

Con mucha alegría quiero invitarles a acompañarme en esta nueva serie de devocionales que iremos compartiendo aquí en el blog de nuestra iglesia. Soy Marco del Carpio, y como líder de alabanza en la Iglesia Evangélica en Ciutat Meridiana, mi deseo es que juntos podamos profundizar en lo que significa adorar a Dios con todo nuestro corazón, mente y voz.

En cada entrega, exploraremos pasajes bíblicos que nos revelan como hombres y mujeres, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, levantaron cánticos y oraciones que agradaron al Señor. Veremos que la alabanza no es solo música, sino una respuesta sincera al amor y la gracia que hemos recibido.

Mi anhelo es que, mientras leemos y reflexionamos juntos, nuestro corazón se vuelva más sensible a la voz de Dios, y nuestra adoración, tanto en la iglesia como en lo personal, sea más profunda y auténtica.

Te invito a seguir de cerca esta serie, a leer cada devocional con un corazón dispuesto y a dejar que el Espíritu Santo te guíe a una adoración que transforme tu vida.

"Cantad a Jehová cántico nuevo; cantad a Jehová, toda la tierra." (Salmo 96:1)

Empecemos con nuestro primer devocional.

Un corazón agradecido

Texto bíblico: «Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre». (Salmo 100:4)

El Salmo 100 es un canto de gozo y gratitud que invita a entrar en la presencia de Dios con acción de gracias y alabanza. En el contexto del Antiguo Testamento, los israelitas se acercaban al templo de Jerusalén atravesando las puertas y los atrios para presentar sacrificios. El salmista recuerda, entonces, que el acceso a Dios no se da de manera casual o ligera; hay una manera de entrar a su presencia, y esa manera comienza con gratitud y alabanza.

Hoy, gracias a la obra de Cristo, no se necesita un templo físico ni sacrificios de animales para acercarse a Dios. Jesús abrió el camino con su sangre, y ahora se puede entrar confiadamente al trono de la gracia (Hebreos 4:16). Pero la actitud sigue siendo la misma: se viene con gratitud y alabanza. La acción de gracias es reconocer todo lo que Dios ya ha hecho, y la alabanza es levantar los ojos para bendecir su nombre por quien es Él.

Algo interesante que se nota es que el salmista no dice «espera a sentir gratitud» o «si estás de ánimo, alaba»; hace un llamado a la obediencia y a una decisión diaria. La alabanza, hermanos, no depende de cómo nos sentimos, sino de reconocer quién es nuestro Dios y lo que Él ha hecho. Esa verdad es inmutable, aunque las circunstancias cambien.

Reflexión personal:
Muchas veces comenzamos el día pensando en lo que falta: las cuentas por pagar, los problemas que aún no se solucionan, los planes que no salieron como se esperaba. Es fácil permitir que la queja y la preocupación llenen los pensamientos; sin embargo, la Palabra invita a empezar de otra manera: con gratitud y alabanza.

Imagina que cada mañana, al despertar, en lugar de que salga de la boca un suspiro de preocupación, lo primero fuera un «Gracias, Señor, por este nuevo día». Puede parecer algo pequeño, pero esa práctica cambia por completo la atmósfera del corazón. La gratitud transforma la perspectiva: ya no se ve la vida como una carga, sino como un regalo.

Conviene pensar en la gratitud como una llave: es la llave que abre la puerta de la presencia de Dios. Si se entra con quejas, el corazón se endurece; pero si se entra con gratitud, se abren los ojos para reconocer la fidelidad del Señor en lo grande y en lo pequeño. ¿Te has dado cuenta de que, cuando empiezas a agradecer por algo sencillo —como la vida, la salud o el alimento—, de pronto el corazón encuentra muchas más razones para agradecer?

El salmista anima a entrar por las puertas con acción de gracias: eso significa que la gratitud es la manera correcta de presentarse delante de Dios. La alabanza no es un «extra» que se añade si queda tiempo; es la forma correcta de entrar a su presencia. Y, cuando se llega con un corazón agradecido, incluso en medio de luchas, se experimentan su paz y su gozo.

Aplicación práctica:
Hoy se invita a practicar la gratitud como una disciplina espiritual:

  • Haz una lista de agradecimientos: toma unos minutos para escribir cinco cosas por las que estás agradecido hoy; pueden ser grandes (la salvación, la familia) o pequeñas (una comida, un mensaje de ánimo, un momento de descanso).

  • Exprésalo en voz alta: no te quedes solo con pensarlo; dile a Dios en voz alta «Gracias por…» y menciona esas cosas.

  • Cambia quejas por gratitud: cada vez que notes que una queja viene a la mente hoy, haz una pausa y reemplázala por una expresión de agradecimiento.

Estas pequeñas acciones, repetidas con constancia, van moldeando el corazón y lo vuelven más sensible a la presencia de Dios.

Oración:
Señor amado, gracias porque hoy permites entrar a tu presencia. No quiero acercarme con quejas ni con indiferencia, sino con gratitud y alabanza. Gracias por la vida, por la salvación en Cristo, por mi familia, por la provisión de cada día y por las bendiciones que muchas veces paso por alto.

Enséñame a vivir con un corazón agradecido en todo momento. Aun cuando enfrente dificultades, quiero reconocer que Tú sigues siendo fiel. Que mi boca se llene más de alabanzas que de quejas, y que mi vida sea un reflejo de gratitud hacia ti.

Recibe hoy mi alabanza, Señor. Entro por tus puertas con acción de gracias y por tus atrios con alabanza. Bendigo tu nombre, porque eres bueno y tu misericordia es para siempre. Amén.


En el amor del Señor,

Marco del Carpio


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Comentarios

  1. Muchas gracias por esta reflexión Marco.
    Me anoto como propósito para el curso que empieza empezar el día con gratitud y alabanza al Señor.

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  2. Muy buena reflexión!! El Señor es digno de toda nuestra adoración pero es cierto que hay que disciplinar la mente que tiende a divagar en problemas y quejas para que valore y agradezca todo lo bueno que recibimos de Dios cada día,a cada instante.A Él sea la gloria!!

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